….. toda la tarde como dos ninos nerviosos,
resucitando el tiempo que dejamos atras,
y sucumbimos por cuestiones de costumbre, lujuria o arrechez
en la piel,
envenenandonos en un mar de rosas,
que nos dejo sin aliento,
sin terminar;
y apaciguamos los gemidos de alcoba bajo la regadera espanola,
y dorminos placenteramente desnudos,
siempre desnudos.