Archivos para Agosto, 2007

Publicado en Uncategorized el Agosto 31, 2007 por bocadeserpiente

Enamorado de un amor que no es amor,  bajo la risuena silueta de una hoja desnuda, al pie de un pedastal hecho de polvo, a la  entrada de un viejo covertor,  donde permanezco solo y me hallo en la perversidad de un encuentro carnal a la espera de tu presencia.

Entonces indago mis quehaceres  con lupa de inspector y vocifero eternas hipotesis  de un amotinamiento para no ser feliz, y en ese vago manifiesto suicida me dedico con ansiosa maestria a escribirte.

Tiempo!

Publicado en Uncategorized el Agosto 29, 2007 por bocadeserpiente

Cuanto vive una mentira?

Equivocaciones

Publicado en resenas el Agosto 29, 2007 por bocadeserpiente

Y quise tanto besarte y correr, termine solo pensandolo, al caminar tras la puerta con una lagrima oculta, la voz quebrantada, el orgullo olvidado esperando una reaccion tuya que se no llegara. Quiza me equivoco y ya no se amar, y me alimento de recuerdos carnivoros, gemidos etereos en una satisfaccion vaga de lo que fue tus sonrisas.

Aprendiste a olvidarme en las sabanas de otro individuo, y yo acepte el no dejarte de amar iniciando un nuevo amor.

Telegramas a mi Madre III

Publicado en letras el Agosto 28, 2007 por bocadeserpiente

Ya habras de saber de mis proximos planes, tambien debo decirte de mis razones poco ortodoxas; la ilegalidad me ha recubierto los sentimientos con una agonia calculadora; no he dejado de amar  aquella nina de suspiros vanilla, aunque nuestras traiciones sean una pared divisora en un pais lejano y fuera de tus consejos de mujer sabia y profunda. Me he perdido a mi mismo y sigo adivinando a ciegas mi siguiente movida en el tablero de ajedrez, hasta que mi reino de mentiras sea abatido por un peon.

Telegramas a mi Madre II

Publicado en letras el Agosto 25, 2007 por bocadeserpiente

Se que la abuela Carmela finalmente fallecio hace unos dias; tu primer mi hijo me dio la noticia en una llamada cortante, con pena, y una verguenza poco disimulada, quiza por no estar presente. Perdoname la ingratitud, mi falta de comunicacion, entendimiento, presencia.

Y pensar que aun en el consuelo de su muerte, tienes que rendirles cuentas a las paredes del pabellon de enfermos mentales del Hospital del Empleado, donce yace mi querida hermana, tu querida hija, en abominables dopajes que aun no arreglan tu desespero; entonces solo asumo tus torrenciales jaquecas, clavos punzantes sobre la cien que no te dejan pestanar.