Enamorado de un amor que no es amor, bajo la risuena silueta de una hoja desnuda, al pie de un pedastal hecho de polvo, a la entrada de un viejo covertor, donde permanezco solo y me hallo en la perversidad de un encuentro carnal a la espera de tu presencia.
Entonces indago mis quehaceres con lupa de inspector y vocifero eternas hipotesis de un amotinamiento para no ser feliz, y en ese vago manifiesto suicida me dedico con ansiosa maestria a escribirte.