No quiero olvidar, por que no puedo,
aunque quiera, el sentir no me deja,
me rehuzo, resisto, quiza hasta desparesco
y aun asi no se va.
Si, palabras de nino, de adolescente mal parido
aunque los vinedos distingan y reconoscan los hojuelos alrededor de mi boca;
aunque las arrugas dictamien una historia distinta,
y narren las ropturas de una vida de hedores venicianos.
Entonces, no me deja, no se va.