La demencia de los anos,
no ha sosagado el impetu que me conlleva a los mismos errores,
me mantiene cautivo a las dispensa de un un porvenir que no es promisorio;
mas bien solitario en mi enfasis por llevar una vida de jarana, putas, travestis y siempre la botella.
Conoci a Romina una tarde del mes de Junio,
vestida, acarreba todas aquellas virtudes que un hombre de buena familia admira,
a pezar del tatuaje en la parte baja de la espalda que me hizo recordar a una actriz porno.
Sorpresa mia, uno de mis acompanantes, amigos de la botella conocia a la susodicha y en pocos minutos la labia maestra hizo punto y aparte;
eramos los dos arrinconados en uno de los asientos, jugando, riendo y demas en el asombro de nuestros espectadores; quienes sabiendo la historia de mi vida no entendian la quimica.
Despues de la primera botella, la parranda se hizo chica, el ladilla y la cuca, apodos otorgados a los comenzales decidieron partir, dejandonos la fiesta a medias y el camino libre sin prejucios, jucios y aun menos un veredicto de sentencia.
Botellas y ams botellas, tequila, ron y gin para psar las penas o alegrarlas, a este punto la billetera ya anda flaca y no se queja;
entonces mas botellas, mas sonrisas, mas idas al urinario;
y en esa ultima se me cayo el telon al percibir que despues de 10 minutos la flaca no regresa.
Pague la cuenta y camine como huevon, busque la compania, la botella, la parranda de un jueves y la musica de Jarabe de Palo.
Valga recalcar que la historia es un poco larga pero en resumen me termine casando con ella.
